Si nos tuvieramos que decidir por uno de los juegos que marcaron un hito en la historia del software de 8 bits, posiblemente encontraríamos a La armadura sagrada de Antiriad encabezando los primeros puestos junto con algún título de Ultimate, Hewson o de Codemasters.

Desarrollado en 1986 por Palace Software, una compañía que pese a no ser muy prolífica nos dejó algunos de los juegos que mayor impacto tuvieron en el sector por entonces -Barbarian y Cauldron-, La armadura sagrada de Antiriad nos traslada al planeta tierra en un futuro un tanto lejano, en el que una hecatombe nuclear ha destruído cualquier vestigio de la civilización, devolviendo a los pocos seres humanos que aún siguen con vida a una era de barbarie en la que impera el caos y la anarquía, obligando a los supervivientes a agruparse en tribus para poder subsistir.
Por si fuera poco, una raza alienígena aprovecha la situación para invadir el planeta con el fin de hacerse con los recursos minerales y de paso, esclavizar a la raza humana y someterla bajo su implacable yugo.La única esperanza que le queda a la humanidad es que alguien encuentre la perdida y olvidada armadura sagrada de Antiriad, una coraza creada mucho antes de la guerra y capaz de resistir elevados niveles de radiación. Con ella, se podría entrar en la base de operaciones extraterrestre y destruir el generador de energía, el cual se encuentra en el fortificado interior de un volcán y custodiado por legiones de invasores.