Ahora que se acercan las vacaciones de navidad y disponemos de un poco más de tiempo libre que lo habitual, resulta un poco más sencillo reunir al grupo de juego una tarde cualquiera para echar una partida rápida, de una sola sesión del tipo “irrumpir en el castillo, paliza skin a los malos y saquear los tesoros”. Simple, rápida y básica incursión rolera sin pretensión alguna más que pasar un buen rato sin quebraderos de cabeza, al menos las nuestras propias.
Para este tipo de sesiones las aventuras de Goodman Games de la serie Dungeon Crawl Classics van como anillo al dedo, y más aún cuando el director de juego apenas dispone de tiempo para preparar una sesión de “hack’n’slash” con un mínimo de calidad, se entiende. Ya sabéis: encuentros con cierta lógica, una historia mínimamente coherente y unas trampas de esas que siempre dejan a los jugadores con la boca abierta (normalmente porque ésta acaba ensartada en una de muchas afiladas astas al fondo del foso).
Si estáis dispuestos a haceros con alguna de estas aventuras, aquí os dejo tres microreseñas de algunas de las que ocupan espacio en mi libreria y que me han sacado del apuro una tarde de sesión espontánea. (Espero que con este post alguno que yo me sé se dé por aludido y se decida de una vez a dejar los frostbolts para otro momento…)

