23 de Febrero de 2009 | Publicado en la categoría Juegos de mesa
Aprovechando las rebajas de algunos juegos de mesa en una tienda especializada de Bilbao, me he hecho con unos cuantos de esos que los entendidos llaman fillers: juegos de mecánicas sencillas y rondas rápidas para rellenar tiempos de espera en las jornadas de juego. Para mí, que no me considero experto ni entendido de nada en absoluto y mucho menos tengo tiempo para ir a jornadas de este tipo, son juegos perfectos para montar una partidita en cualquier parte en un periquete.
Uno de ellos es Poison, un juego de cartas diseñado por el prolífico Reiner Knizia en el que nos convertiremos en diabólicos alquimistas a la búsqueda del equilibrio de nuestras pócimas y el fracaso de nuestros competidores.
Para ello, cada jugador recibirá una cantidad de cartas de poción azules, rojas y violetas, así como un número indeterminado de venenos para descompensar. Por turnos, los jugadores deberán ir colocando cartas en uno de los 3 calderos, uno para cada color, e intentar que la cantidad acumulada de puntos de cada uno no alcance el 13. Si se supera esa cantidad, la fórmula se desestabiliza y el desafortunado alquimista se tendrá que quedar con las cartas en el caldero excepto la última añadida.
Cuando se terminan las cartas de los jugadores, se hace el recuento de puntos negativos, 2 por carta, teniendo en cuenta que aquel que cuente con más cartas de un color podrá deshacerse de ellas.



Pese a que la caja en un primer momento impresiona por su tamaño, al abrirla decepciona un poco dado el tamaño de los componentes: un libreto de instrucciones, 3 calderos de cartón (opcionales) y una baraja de 47 cartas impresas en papel de buena calidad texturizado. Por lo demás, a la que se le coge el tranquillo en el arte de ‘putear’ a los demás jugadores, el juego se convierte en el candidato perfecto para acompañar una cerveza y darle un merecido descanso a los dados del mentiroso.
En definitiva: Un juego entretenido sin pretensiones para llevar en la mochila a las barbacoas con los amigotes o en verano a la playa. Nunca se sabe.
Lo peor: Requiere de tres jugadores como mínimo.
Lo mejor: La portabilidad. Siempre se agradece.
Alternativas similares: Exploradores.
Valoración personal: 5/10.